miércoles, 18 de junio de 2008

Irreversiblemente

Relax, relax, relax... me digo mientras trato de encontrar un hueco entre dos coches que ahora giran, y frenan, y casi chocan con un tercero justo antes de encenderse el último semáforo en parada cardiorrespiratoria, agonizante. Relax, relax... y acelero, y sorteo a un malabarista, el mismo que ahora se quita el sombrero en busca de monedas por entre decenas de coches que no pueden moverse, que mueren tras mi espejo de impotencia (cual niños jugando a presionar su vena aorta), y entonces tomo la derecha, justo donde cinco coches oficiales esperan en doble fila a sus correspondientes peces gordos, y pienso en peces, y miro al cielo: no llueve. Los peces gordos no tardarán en morir de asfixia. Relax... y un Agente de vialidad con cara de pez poniendo multas, y un hombre gordo con bigote y pinta de comisario que cruza sin mirar (¿le atropello?), y otro en bici, y un hombre que me mira con ojos de no haber dormido en los últimos quince años, y un vagabundo buscando cáscaras de vida en la misma papelera donde otro vagabundo acaba de tirar una American Express sin fondos, supongo y otro semáforo en verde después de otro semáforo en rojo, el mismo rojo que la gorra roja de la repartidora verde del periódico rojo, y mi estereo apagado por falta de argumentos. Y el horizonte más lejano se encuentra a diez metros, y me falta el aliento porque me he dejado las branquias en casa, porque yo también soy un pez aunque no tan gordo como esos otros peces gordos que se comen a los chicos. No tengo hambre. Relax, relax... y enciendo la radio, Sultans of Swing de los Dire Straits, y a lo que veo le sumo lo que escucho, cada acorde nítido, y lo sumo también a lo que respiro, porque huele a una mezcla de tubos de escape, alergia primaveral y electricidad estática (¿a qué huele la electricidad estática?), y el tacto áspero del volante, de la palanca de cambios, del reloj, de cada goma de cada calcetín, y me pican los ojos, y me los toco porque soy tacto de tu tacto. Mi tacto. Tu tacto. Su tacto. Nuestros tactos. Sus tactos. Sus dedos. Me estoy volviendo loca. Irreversiblemente loca. Relax...

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